jueves, 25 de agosto de 2011
no habrá un hasta luego, solo un para siempre.
Camino mirando hacia delante y tan solo veo mis pasos junto a tí, miro mis manos arrugadas por el esfuerzo de los años enrredadas con las tullas, la mirada cansada aún con la ilusión de verte cada mañana sonreir, los labios desgastados pero no cansados de sentir tus besos, la espalda encorvada de la satisfacción de llevarte siempre a cuestas, alguna cojera por los palos que me dará la vida pero que a tu lado podré superar, la piel arrugada aún así pidiendo a gritos sentirte cerca, el corazón que late con menos fuerza pero no con menos intensidad, una poca de sordera pero siempre atenta a oír tus susurros, con un te quiero en los labios dispuesto a salir aunque los cuerpos pesen y el alma este rota, dificilmente con la pasión infrenable de aquellos días pero sí orgullosa de a ver puesto tu vida junto ala mía.
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